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“Las prisas” Son malas consejeras

P-92 en rodadura

P-92 en rodadura

 

                                                                                                                                                 Número:        2                     

Fecha: 24 Septiembre 2016

BOLETÍN de SEGURIDAD

Sobre:

        Actuar con prisas dispara cometer errores por omitir procedimientos.

 

Os dejamos el propio informe que nos ha emitido  nuestro compañero y Socio António Luis, muy explícito y significativo, con lo sucedido el pasado sábado 24 de Septiembre cuando se disponían a realizar un viaje programado a León.

¡¡¡ Las prisas !!!

               Para este sábado teníamos previsto viaje con el avión. La previsión era excelente, “cocido maragato” en Astorga-León con los amigos. Para que nada falle, el día anterior reviso el avión a fondo, reposto combustible, lo limpio y en el último minuto observo poca presión en un neumático del tren principal. Le completo la presión adecuada y lo dejo listo para el sábado.

               Sábado. Hemos quedado a las once en Marugán, tenemos tiempo de sobra puesto que estamos temprano en el hangar. Pero … sorpresa.

               Al abrir el hangar vemos la misma rueda desinflada totalmente. Posiblemente la válvula quedó mal cerrada. No es grave pero hay que solucionarlo. Después de un tiempo intentando darle aire sin éxito debido a la obstrucción del carenado y no poder contar con la ayuda del taller que está todavía cerrado, buscamos métodos alternativos para elevar el tren principal.

Con un gato hidráulico elevamos el avión y le quitamos el carenado a la rueda para lo cual es necesario, además de quitar los tornillos del carenado, las tuercas que sujetan la rueda. Después de un rato de trabajo el neumático parece que está bien y bajamos el avión decidiendo no ponerle el carenado para vigilar la presión y arreglar cualquier incidencia posterior. Guardo todos los tornillos y tuercas, y sacamos el avión del hangar.

Esta incidencia nos ha costado una hora de retraso. Los que nos esperan han estado preguntando a qué hora vamos a llegar.

Por fin todo resuelto, calentamos motor, rodamos a pista y despegamos. En el aire freno el giro de las ruedas y observo que no llevamos presión hidráulica. Hay que volver a ver qué pasa. Declaro toma sin frenos para avisar a los de tierra y me encamino a final.

A muy poca velocidad hago la toma y nada más apoyar el tren en el suelo, el avión se inclina ligeramente hacia la derecha y describiendo una ligera curva al mismo lado se para fuera de la pista después de recorrer unos cien metros.

No me explico que ha pasado. Seguramente al tomar tierra se ha salido la rueda. Durante los pocos segundos que dura el aterrizaje empiezan a pasar ideas por la mente analizando lo que te está ocurriendo sin llegar a creértelo. Cuando vas a tener una idea un poco más clara ya se ha parado el avión sin ningún herido ni daños al avión. Todo está perfecto salvo la rueda, que no está. Hemos tenido mucha suerte.

Análisis de lo ocurrido

La sorpresa imprevista al abrir el hangar me genera una situación de estrés aumentada con la sensación de hacer esperar a los compañeros de etapa. A esto se le suma la posibilidad de perder el viaje si no se resuelve el problema en un tiempo prudencial.

Esta situación provoca un intento de solucionar el problema de forma acelerada, generando más estrés y procediendo de forma poco meditada y meticulosa.

Cuando crees que tienes resuelto el problema no te paras a comprobarlo todo, sino que aceleras el proceso de salida realizando un “check list” precipitado y superficial.

 La rueda estaba en su sitio, pero sin las tuercas de sujeción. Aguantó hasta llegar a la pista y la carrera de despegue, pero al final de la misma y nada más despegar cayó cortando el circuito hidráulico de frenos.

Si no hubiera tocado los frenos, como hago habitualmente para frenar el giro de las ruedas después de despegar, no me hubiera dado cuenta de lo ocurrido hasta llegar al destino y aterrizar con consecuencias posiblemente peores.

La decisión de volver y aterrizar en el campo fue acertada, pero antes debía de haber analizado más la situación y pensar en todas las causas. Con un ligero vistazo por la ventanilla al tren principal podría haber visto que faltaba una rueda. Cinco minutos más de vuelo no hubiera importado, pero habría dado tiempo a analizar la situación más detenidamente.

Mis conclusiones

  • Cuando vas de viaje debes de prever un tiempo extra para sucesos inesperados antes de salir.

  • Por mucha prisa que lleves, hay que proceder lenta y meticulosamente siempre.

  • Ante un incidente hay que analizar los hechos y consecuencias detenidamente, llegando a conclusiones  muy meditadas antes de proceder a aplicar soluciones y tomar decisiones.

               Publicito este suceso aun a pesar de ser consciente de que va a generar algunas risas a mi costa, pero creo que relatando estas experiencias nos ayudamos a evitar accidentes. Mejor aprender con las experiencias de los demás que con las nuestras. Por muchas horas de vuelo que tengamos podemos caer en los fallos más simples.

 

Buenos y seguros vuelos a todos.           

 Antonio Luis.  

             Amigo y compañero Antonio Luis, lejos de causarnos alguna risa o comentario jocoso, queremos desde Aerototána darte  las gracias, por tu sentido de la responsabilidad, al dejarnos tu experiencia (con toda seguridad nada grata) para que sirva de advertencia al resto de todos los Pilotos de ULM o AVL, que día tras día decidimos subirnos a nuestros aviones.

            Que esto nos aleccione, que bajar la guardia ante cualquier fase rutinaria de Manto. por muy superficial que nos parezca, puede llevarnos a graves consecuencias si olvidamos los Protocolos de seguridad, chequeo y actuación que deberíamos exiginos.

 

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